La comunidad de La Nueva Jerusalén, ubicada en el municipio de Turicato, Michoacán, ha sido durante décadas un enigma y un punto de controversia en el panorama social de México. Fundada en 1973 por el sacerdote Nabor Cárdenas (Papá Nabor) y la vidente Gabina Romero (Mamá Salomé), esta localidad de aproximadamente 3,000 habitantes representa una cápsula del tiempo que desafía los valores de la modernidad [01:02].
Un Refugio Antimoderidad
Desde su origen, La Nueva Jerusalén nació como una respuesta al Concilio Vaticano II. Papá Nabor, primo del General Lázaro Cárdenas, rechazó las reformas de la Iglesia Católica y buscó regresar a los fundamentos tradicionales: la misa en latín y una vida apartada del “ruido” secular [03:43], [09:23].
Aunque los medios suelen presentarla como un lugar donde están prohibidos el fútbol, la radio o el desodorante, investigadores como Juan Carlos Dosal señalan que estas prohibiciones no siempre se cumplen a rajatabla. Los habitantes usan internet y teléfonos celulares para comunicarse con familiares en el extranjero, adaptando su identidad de manera dinámica frente a la mirada escandalizada del resto del país [06:23], [14:45].
El Conflicto de la Educación Pública
El momento de mayor tensión mediática ocurrió en 2012, cuando un sector de la comunidad llegó al extremo de quemar una escuela pública. Para los expertos Elio Masferrer y Juan Carlos Dosal, este acto no fue solo un estallido de fanatismo, sino el síntoma de una fractura política interna y una lucha por el control territorial tras la muerte de Papá Nabor [00:38], [20:27].
- Pugna Política: Lo que antes era un bastión electoral del PRI (una “casilla zapato”), comenzó a dividirse entre facciones apoyadas por diferentes partidos políticos [12:39].
- Identidad Campesina: La comunidad exalta una identidad mexicana anclada en el pasado, viéndose a sí mismos como un reducto de pureza frente a una sociedad nacional que perciben como decadente [11:11].
El Dilema de la Libertad Religiosa
El caso de La Nueva Jerusalén plantea preguntas incómodas para el Estado laico mexicano:
- ¿Hasta dónde llega la libertad de los padres? Mientras que a figuras históricas o grupos de élite se les permite educar a sus hijos en casa sin cuestionamientos, a las comunidades campesinas se les exige una integración inmediata al sistema estatal [17:57].
- Tolerancia selectiva: El Dr. Masferrer cuestiona por qué la sociedad tolera grupos como los menonitas o mormones, que también viven bajo sus propias reglas, pero se escandaliza con un grupo de mexicanos que intentan vivir el catolicismo del siglo XIX [21:37].
Conclusión
La Nueva Jerusalén no es un “fósil cultural” estático. Es una comunidad viva, en constante cambio, donde los derechos de los niños y la libertad de conciencia chocan con las tradiciones de sus fundadores. Entender este fenómeno requiere mirar más allá del morbo mediático y reflexionar sobre la verdadera pluralidad de México [04:49], [24:04].
¿Qué opinas tú? ¿Debería el Estado intervenir más a fondo en estas comunidades o respetar sus “usos y costumbres” religiosos? Déjanos tu comentario.
Fuente: Sacro y Profano – La Nueva Jerusalén (Canal Once)








