Fe y Milagros en San Pedro Xalostoc: El Testimonio de la Familia González Campero


La historia de la Nueva Jerusalén en Michoacán ha tocado miles de vidas, pero pocas historias son tan íntimas y conmovedoras como la de la familia de Don Marcos González y su esposa, Doña Victoria Campero. En una entrevista profunda, la familia comparte cómo su encuentro con la Virgen del Rosario transformó su hogar en una misión de fe inquebrantable.

El Llamado: Un Viaje que Comenzó en el Espíritu

Todo inició en febrero de 1984. Don Marcos relata que, buscando lluvia para sus tierras, su esposa lo invitó a un rosario. Lo que comenzó como una búsqueda de ayuda para el campo se convirtió en un encuentro con la Virgen del Rosario.

Uno de los momentos más impactantes ocurrió durante su primera peregrinación. Su hija, María Guadalupe, recuerda que cuando tenía apenas 4 o 5 años, su madre, Doña Victoria, cayó en un sueño profundo durante el trayecto. Al despertar, relató que una “palomita” la había llevado en espíritu hasta la Nueva Jerusalén. Antes de llegar físicamente, ella ya había descrito con exactitud el puerto, el altar y hasta un empedrado de oro que vio en su visión [07:09].

Protección Divina: Avisos antes de la Tragedia

La fe de la familia no solo se alimentó de visiones, sino de una protección tangible en momentos de crisis nacional.

  • La Explosión de San Juanico (1984): La noche anterior al desastre, la familia presenció cómo los rosarios en su altar se cruzaban solos y la mesa se movía sin explicación [15:48]. Doña Victoria recibió el aviso de una “señora” que le ordenó sacar a sus hijos. Gracias a esa advertencia, la familia estaba a salvo cuando ocurrió la explosión [20:09].
  • El Terremoto de 1985: Nuevamente, señales en el altar anticiparon el sismo. Mientras el mundo se sacudía, la familia y sus vecinos se unieron en oración, encontrando en el rosario la fuerza para superar el miedo [22:41].

Doña Victoria Campero: La Pescadora de Almas

Doña Victoria, a pesar de no saber leer ni escribir, se convirtió en una de las “pescadoras” (promotoras de la fe) más activas de San Pedro Xalostoc. Con un catecismo bajo el brazo, tocaba puertas invitando a la gente a recibir a la Virgen [26:15].

Su hogar se convirtió en la Capilla de Cristo Rey, un refugio donde incluso se reportaron fenómenos sobrenaturales, como la caída de pétalos de flores del techo durante la oración, un evento que coincidió con una sanación física de Doña Victoria [35:36].

El Legado Final: Una Muerte como un Sueño

Los últimos años de Doña Victoria estuvieron marcados por la enfermedad y la pérdida de la vista, pero su fervor nunca decayó. Antes de fallecer en marzo de 2021, pidió ver a toda su familia para dejarles una única herencia: la fe.

Sus hijas relatan con emoción que, en sus últimos momentos, ella recobró la lucidez para bendecirlos a todos y encomendarles el cuidado de los sacerdotes y de la obra de la Virgen. “No dejen a mi Cristo Rey”, fue su mandato final [01:07:48]. Falleció en paz, cumpliendo la promesa que muchos fieles de la Nueva Jerusalén sostienen: que para los verdaderos devotos, la muerte no es una agonía, sino un dulce sueño [01:10:01].


Conclusión

El testimonio de la Familia González es un recordatorio de que la fe va más allá de los rituales; es una presencia viva que guía, protege y consuela. Su historia sigue resonando en la capilla que hoy permanece abierta como testimonio de los milagros ocurridos en San Pedro Xalostoc.

christian.trejo.castillo@gmail.com
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